Cómo la automatización de naves reduce los costes de mano de obra y mejora el rendimiento de los animales en la avicultura
Las granjas avícolas están sujetas a una presión cada vez mayor por lograr un funcionamiento más eficiente. Conforme las granjas siguen creciendo y va aumentando la complejidad de los procesos, cada vez les resulta más difícil encontrar trabajadores con experiencia. Esto hace que los procesos del día a día en la nave avícola sean más impredecibles y difíciles de controlar, mientras las expectativas en cuanto a rendimiento animal siguen siendo altas.
Independientemente de la cantidad de personal o del tamaño de la granja, es necesario gestionar bien las condiciones climáticas, la ventilación y la ingesta de pienso y agua. Cuando estos procesos se basan en gran medida en el control manual, aumenta la vulnerabilidad. La automatización de naves ganaderas ofrece una solución estructural. Digitalizando procesos recurrentes y que deben realizarse en intervalos de tiempo muy concretos, las granjas consiguen un mejor control de sus operaciones diarias. De esta manera, se reduce la carga de trabajo, se limitan los costes de mano de obra y se garantiza un rendimiento de los animales estable y fiable.
En este blog, te contamos:
Cómo la automatización reduce la dependencia de la mano de obra
Por qué unos procesos estables conducen a mejores resultados técnicos
La importancia de la automatización en el crecimiento y la escalabilidad
La automatización mejora el rendimiento de los animales
Disponer de unas condiciones estables supone un requisito previo fundamental para un buen rendimiento de los animales. La temperatura, la ventilación y la ingesta de pienso y agua juegan un importante papel en el crecimiento, la salud y el correcto desarrollo de la manada. Cuando estos factores fluctúan, los animales responden con estrés. La automatización de naves mantiene unas condiciones uniformes a lo largo de todo el ciclo de producción ajustándolas automáticamente y continuamente, incluso fuera del horario laboral habitual.
En la práctica, esto da lugar a:
Un desarrollo más sólido de los animales
Una mejor conversión de alimentación
Menos caídas del rendimiento debido a fluctuaciones ambientales.
Un trabajo más eficiente gracias a la supervisión y a procesos estables
Las comprobaciones y acciones correctivas manuales consumen mucho tiempo. La automatización de naves sustituye este tipo de escenas con una supervisión las 24 horas, 7 días a la semana, que permite a los sistemas ajustar las condiciones de la nave de forma proactiva dentro de los límites predefinidos. Cualquier desviación respecto a los parámetros establecidos será inmediatamente detectada y corregida, antes de que afecte a los animales. Esto no solo reduce la necesidad de acudir cada día en persona a la nave para comprobar el estado general y aplicar las correcciones pertinentes, sino que además genera un ambiente más tranquilo en la nave y una jornada laboral más predecible.
Rendimiento fiable a pesar de las fluctuaciones de personal
Cuando la mano de obra fluctúa o se ve obligada a trabajar bajo presión, las rutinas manuales son más vulnerables. En este caso, la automatización supone una garantía más, ya que con ella los procesos siguen funcionando correctamente de acuerdo con las normas predefinidas, independientemente de qué trabajadores estén presentes ese día. Esto evita que la escasez de mano de obra afecte directamente a los resultados de la nave, y da a los titulares de la granja la tranquilidad de mantener bajo control los procesos fundamentales.
Empleo más eficiente de la mano de obra
Con la automatización de naves, el papel de los trabajadores cambia: en lugar de llevar a cabo comprobaciones y acciones manualmente, se centran en la supervisión y evaluación. Así, una sola persona es capaz de supervisar múltiples naves y de evaluar las condiciones en función de datos en tiempo real. Esto permite:
Gestionar el mismo número de naves con menos personas
Lograr que trabajadores nuevos o con menos experiencia se pongan al día en menos tiempo
Reducir la dependencia de personas concretas más expertas
Para las explotaciones grandes con múltiples ubicaciones, esto puede suponer un ahorro de mano de obra significativo, sin por ello comprometer la calidad. Para las explotaciones pequeñas, el beneficio principal está en la garantía añadida de que los procesos se mantendrán estables incluso aunque el titular de la granja no se encuentre físicamente en ella.
Escalabilidad sin presión por contratar a más personal
Para las explotaciones en expansión, la automatización de las naves les permite crecer de forma controlada. Gracias a la centralización y estructuración de la supervisión y el control, añadir más naves ya no supone automáticamente un aumento proporcional de la presión en cuanto a mano de obra necesaria. Para las explotaciones grandes e integradas, esto también crea oportunidades de comparar el rendimiento en las distintas ubicaciones y normalizar procesos, a fin de garantizar la aplicación de un mismo sistema en todo el grupo empresarial.
Conclusión
La automatización de naves ganaderas reduce los costes de mano de obra minimizando las tareas manuales y permitiendo un empleo más eficiente del personal. Al mismo tiempo, mejora directamente el rendimiento de los animales aportando estabilidad y uniformidad al entorno de la nave. Para las granjas avícolas en crecimiento y que deben hacer frente a expectativas de rendimiento cada vez mayores, la automatización es la clave para mantener el control sobre las operaciones diarias.